La sociedad nos exige inmediatez, celeridad y la máxima efectividad posible. De acuerdo a la productividad que manejemos, habrá días que pasen como por arte de magia y otros que parecerán eternos. Pese a ello, lo importante es que seamos capaces de “sacarle jugo” a cada momento dispuesto para la realización de tareas específicas.
Con la implementación de ciertas estrategias sencillas, es posible hacer más en menos tiempo, y sin sacrificar la calidad de nuestro trabajo. Esto aplica para el ámbito laboral, personal y hasta espiritual.
La necesidad de organizarnos y ser productivos se extiende a cualquier área de la vida cotidiana. No necesitas ser un experto en coaching o desarrollo personal para mejorar tu productividad. De hecho, la experticia consiste en lograr cosas importantes por medio de pasos sencillos. Así que no temas a transformar tus rutinas, y presta mucha atención, porque desde hoy podrás convertir tus agotadoras faenas en jornadas estratégicas e inteligentes.
3 trucos para mejorar tu productividad:
Planifica
Sí. Sé que has escuchado esto millones de veces y aunque parece aburrido, el resultado es mágico. Organiza tu día desde la noche anterior. Jerarquiza cada una de las tareas y crea una especie de horario que sea tu guía para accionar en cada actividad.
No hay garantía de que todo se vaya a cumplir a cabalidad, pero al visualizar los pendientes y ponerlos en orden, sabrás qué te hace falta, qué no depende de ti, qué cosa puede postergarse y cuál es la prioridad total del día.
Ponle tiempo a todo
Este consejo está muy alineado con el anterior. Se trata de un efecto hasta psicológico, en el que si entiendes que te quedan 20 minutos para hacer una tarea, la harás en ese tiempo (o en 25 minutos, a veces). El hecho es que comenzarás y dedicarás tu energía completa a lograr la meta.
Cuando no tienes hora límite, tu cerebro entenderá que hay que hacerlo, pero que puede terminarse más tarde, mañana o quedar a la mitad para siempre. BIG FAIL.
Cronometra todo, literalmente, para que puedas sacar provecho al tiempo. Incluso, a veces es recomendable poner una cuenta regresiva para delimitar el tiempo que te llevará hacer algo, y así centrar toda tu atención en el cumplimiento de esta tarea y en finalizarla, antes de que suene el *RING* (o sea, cronómetro).
Reduce los focos de distracción
Cuando muchas de nuestras actividades no se llevan a cabo desde un espacio destinado propiamente para ello, nuestra atención suele estar compartida y por consiguiente, la productividad va a disminuir.
Esto es más común para quien realice un trabajo remoto, ya sea formal, independiente u ocasional. Incluso, podemos estar hablando de una madre emprendedora que está sacando un pedido de las velas aromáticas que le encargaron y, como el deber llama, en paralelo, está supervisando el método de alimentación complementaria (BLW, por su sigla en inglés) de su bebé.
Ella está allí con sus velas, pero estará distraída, dispersa y hasta nerviosa. Por eso, debemos organizarnos y cumplir con una tarea a la vez. No queremos que una vela salga más grande que otra por accidente, o que el bebé se ahogue con un trozo de zanahoria.
El enfoque es fundamental, estemos en casa, un espacio de coworking o en una oficina. Desde retirar elementos que no pertenecen a nuestro escritorio, hasta ambientar el sitio con un aroma que sea agradable al olfato.
En líneas generales, te invito a crear ese espacio que te hace productivo. Adáptalo a ti. Descubre qué fomenta tu concentración y qué hace que pierdas el foco. En conocernos y adaptar la realidad a nuestras necesidades está el éxito de la productividad.
Suerte, y por favor, no dejes a un bebé solo haciendo BLW.
