¿El móvil o la TV? Mira estas interesantes estadísticas

Por Valentina Rausseo
mayo 21, 2020

Para nadie es un secreto que los smartphones llegaron para cambiarnos la vida. Y el embeleso que sentimos hacia ellos es tal, que la televisión pasó, desde hace mucho tiempo, a un segundo plano.

Y no decimos con esto que ya el mundo no ve “tele”; al contrario, con plataformas pagas que te brindan horas de entretenimiento brutal, sigue siendo importante para todos. Pero sólo eso… ¡Importante! Mas no vital.

¿A qué nos referimos con “vital”? ¿Creen que estamos exagerando?

En lo absoluto, pues, el ser humano ha desarrollado una dependencia increíble hacia los teléfonos móviles, alterando así muchos aspectos de sus vidas, en todos los planos.

Por ejemplo, si estamos en casa viendo una película, nos tomamos aunque sea cinco segundos para mirar el teléfono. Es una reacción automática, si se quiere, ya que las circunstancias, de hecho, facilitan tal reacción.

Y seguimos mirando el teléfono en el baño, en la cocina, en la habitación, en el salón de clases, mientras comemos, al manejar, y hasta cuando estamos bailando, incluso.

Pero no lo decimos nosotros… ¡Lo dicen las estadísticas! Esas mismas que nos demuestran que existe una tendencia evidente de incremento de «tiempo de pantalla móvil».

Los números dicen que, en Estados Unidos, cada persona pasa en promedio al día 3:43 horas frente a la pantalla de su móvil, y 3:35 horas frente a un televisor. Y, aunque la diferencia no sea abismal, se pronostica que esta tendencia seguirá aumentando.

Otros estudios señalan que los números en diferentes países son similares. Unos minutos más, unos minutos menos, pero siempre el smartphone liderando.

Y esta información, de un modo o de otro, continúa generando mucha preocupación sobre las masas, ya que, si bien es cierto que no es nada sano permanecer tantas horas frente a un televisor, también es importante mencionar que el uso desmedido de teléfono es igual o más perjudicial para el ser humano.

Todo debería tener un límite, pero ¡imagínense! El mundo no puede ser perfecto.

Lo que hay que entender es que ambos artefactos electrónicos ya no son un lujo, sino que se han convertido en una necesidad. No obstante, el tiempo para sacar el mayor provecho de ellos debe ser limitado.

Por lo tanto, debemos alternar su uso con otras actividades y tareas para evitar que, en un futuro, estemos todos idiotizados, ¡sin exagerar!

¡Así que piénsenlo!